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La Otra Orilla-Other Shore

Teisho: Introducción a la Canción de Zazen de Hakuin Zenji -


Teisho introducción a la Canción de Zazen de Hakuin Zenji # 1 

Junio 18, 2020, 8:38 pm ~ por Shodo Harada Roshi  

Introducción a Hakuin Zenji 

La Sangha mundial de One Drop Zen esta haciendo zazen diariamente para profundizar su mente. Sin embargo, incluso mientras queremos sentarnos juntos, esto no es posible ahora mismo. 

Por lo tanto, quisiera apoyar el zazen de todas y todos. Desde que tuvimos que cancelar el Sesshin de junio en Hokuozan, Taikan ShoE estará traduciendo los teishos que estoy enviando. 

Como bien saben, Hakuin Zenji es una persona de gran respeto no solamente entre el mundo del Zen. Hakuin nació el 25 de diciembre de 1685 cerca de los pies del Monte Fuji. 

Cuando tenia cinco años, al ver las nubes sobre el océano fue golpeado profundamente por la impresión de que este mundo, del modo en que parece ser, no se puede confiar. Buscaría constantemente aquello que no cambia y en lo que pudiera confiar. Fue llevado por sus padres a enlistarse en pláticas de Dharma y memorizar partes importantes. Cuando recitaba las palabras desde el corazón, sus padres quedaron maravillados. Desde muy pronta edad, mostró señales de un genio, siendo de alta inteligencia. 

Cuando tenia once años escuchó sobre la crueldad del infierno y preguntó a sus padres sobre una manera en el que pudiera ser capaz de escaparse de él. Sus padres quedaron perplejos. Finalmente, a la edad de 15 años recibió la aprobación de sus padres para ser ordenado, donde recibió el nombre de Egaku. Se encontraba buscando la vida eterna, continuando su entrenamiento profundamente. A la edad de 19 se fue a un peregrinaje. Su personaje ardió, cuando leyendo viejos textos, surgieron dudas y quedó decepcionado. ¿Qué fue lo que originó esto? Afortunadamente encontró la historia: “Jimyo se sienta despierto toda la noche, diciéndose a sí mismo: Con los esfuerzos extenuantes de los antiguos siempre resultó en gran iluminación. ¿Qué hay de mí? Inútil mientras vivo, rápidamente olvidado cuando muero. ¿De qué beneficio he sido para el Dharma? 

 

Las personas que tienen experiencia en un zendo saben que estas palabras son leídas en la ceremonia de comienzo de cada nuevo periodo de entrenamiento. Cuando Hakuin leyó esta historia miraba profundamente dentro sobre cómo podría convertirse en una persona que sea recordada por otros. Y nuevamente, el fuego por entrenar se levantó dentro de sí fuertemente, y estaba tan profundamente inspirado que así es como continuaría. Tiró todo y prometió que haría que esto se convirtiera en realidad. 

Desde ese entonces continuó su entrenamiento, diariamente rasurando sus huesos, yendo tan lejos hasta olvidarse de comer y dormir, entrenamiento intenso era todo lo que había. Recibió la recompensa del viejo maestro Dokyo Etan Zenji, habiendo atravesado la profundidad de la verdad, quien le dio la transmisión inka del ojo que ve la verdad en la línea del Buddha. Esto fue a la edad de 24. Comenzó en el camino a los 19 y le tomó tan solo 5 años darse cuenta. Este no fue el final de su entrenamiento, por su puesto. Continuó en el camino, dejando su mente madurar aun más, extendiendo su expresión a la sociedad también. A la edad de 30 se convirtió Abad del templo pobre de Shoin-ji. A partir de entonces expandió su trabajo, desde caligrafía a dibujos, utilizando todas las expresiones posibles para enseñar el Dharma. Tendría cientos de estudiantes, incluso hoy en día la reverberación de su enseñanza aun se puede sentir, siendo reconocida a lo largo de todo el mundo. 



Teisho de la Canción de Zazen de Hakuin Zenji #2

-Sodo Harada Roshi. Julio 13, 2020.

 

En el Budismo se han enseñado las cuatro posturas del día. Caminar, pararse, sentarse, acostarse y dormir. Los humanos acostumbran a mover sus cuerpos, sin embargo, no puede ser un movimiento sin rumbo. Esto es lo que debemos tener en claro para nosotros mismos. Necesitamos descansar para refrescarnos. En nuestra vida diaria no nos sentimos satisfechos si solo trabajamos. Por otro lado, también necesitamos encontrar momentos en nuestra vida diaria donde nuestra mente se pueda asentar. Para lograr asentar nuestra mente la mejor postura es estando sentados. Entonces nos sentamos y miramos dentro, observando detenidamente a la pregunta: ¿Qué soy? Si nos sentamos para verdaderamente descubrir quiénes somos, podemos experimentar la verdad en las palabras del Buda, quien dijo que cada persona tiene este tesoro de sabiduría dentro. Esto es lo que nosotros mismo podemos aprender de la experiencia del Buda. Existen diferentes maneras de sentarse, sin embargo, la manera en la que se sienta un Buda es en zazen.

El Budismo empieza con la práctica de sentarse en zazen. Los practicantes de zen con seguridad leen “Instrucciones sobre zazen”, las cuales fueron otorgadas por Hyakujo Zenji, nacido en el año 724 quien murió en 814. Hyakujo vivió una larga vida de 90 años y dio estas instrucciones de zazen.

 

Hasta ese entonces, la práctica consistía en seguir los preceptos y las reglas. Sin embargo, estos practicantes comenzaron a buscar un camino donde pudieran verdaderamente despertarse a sí mismos. Dos monjes de aquellos tiempos, Baso de Kozei y Sekito de Konan, estos dos monjes con buena madurez en el zen llenaron esa deficiencia. A partir de ese momento se produjo el sabor muy particular del zen y de un monasterio zen. Surgió la necesidad de una estructura de un monasterio zen.

Fue Hyakujo Zenji quien estableció estas estructuras de un monasterio zen. Él decidió que los monjes zen vivirían en el zendo, mientras que el lugar para los sutras diarios sería uno diferente llamado Hondo.

 

Los monasterios zen tienen una estructura clara:

Samu es el de mayor importancia y después se encuentra zazen. El zen trabajando y zen sentados fueron enseñados como una practica donde los monjes pudieran convertirse en uno con el momento mismo. Todos los monjes en unidad trabajarían en Samadhi, ya sea durante samu o durante zazen. Mientras estemos en el camino de la mente despierta, mientras estemos purificando nuestra propia mente, actualizamos la sabiduría del Buda por todos los seres que no están despiertos.

Hyakujo Zenji dio estas famosas palabras: “Un día sin trabajar es un día sin comer.”

Él viviría de acuerdo con esa enseñanza hasta la edad de 90, trabajando y sentándose junto con los monjes.

 

¿Porqué nos sentamos en zazen? Para ver claramente quién es aquel que ríe, habla, llora, platica. Para revisarse a uno mismo. Somos seres bastante complicados, llenos de deseos, emociones, subjetividad, ideas, conceptos – a todo esto, se le llama Mumyo. Inconciencia, son como niebla, como una nube, aparecen aunque no tengan una propia forma real. No son la verdad que nunca cambia.

Cuando nos sentamos en zazen y nuestra mente se vuelve silenciosa, la niebla asciende y podemos observar nuestro verdadero ser. Este verdadero ser es lo que queremos despertar y con quien queremos vivir acordemente. A eso se le llama zen. 

El 6to patriarca dijo: La mente es el nombre del zen. Sentarse es el cuerpo del zen. ¿Cómo podemos despertar a esto de la mejor manera? Sentándose es la mejor manera de descubrir esta verdad.

Cuando nos sentamos y no dejamos que nuestra mente divida, ese es el camino más directo. Simplemente al sentarse y dejando que nuestra mente se reúna cada vez más y más en la unidad, eventualmente no pensamos más sobre nada. Los antiguos nos enseñaron que la verdad del Buda es no pensar en nada.

Esto es zazen. Sentarse por nosotros mismos y no depender del conocimiento. Desde el ilimitado pasado hasta el ilimitado futuro, estamos en unidad con este enorme espacio llenando el cielo y la tierra.

 

Sentándose exactamente en medio del ruido y los deseos de la sociedad, ahí es donde podemos encontrar nuestra sabiduría. Esto es nuestro zazen. Justo como la flor de loto, las raíces se atoran profundamente en el fango, sin embargo, ni la más mínima porción de suciedad puede estar en las hojas y en la flor del loto.

Esto continua en el zazengi: Las personas que toman la práctica de zazen con tal importancia no viven una vida por su propia felicidad, sino que hacen estos esfuerzos por toda la sociedad. Deseando la felicidad de todas y todos, ese es nuestra profunda promesa en la práctica de zazen. Por esto podemos orar:

 

Se dice en el zazengi cómo debemos practicar zazen. Si quieres practicar zazen, primero deja ir todas las conexiones al exterior. Hacemos muchas cosas todo el día, pero si nos sentamos, no podemos involucrarnos en otros asuntos al mismo tiempo. Zazen se trata de sentarse, y cuando madura, trabajar es lo mismo que sentarse en zazen. Sin embargo, al principio esta esencia no es fácil de experimentar.

Daitokokushi el gran maestro zen dice:

Sentado en meditación

Uno ve personas

Cruzando y re cruzando el puente

Justo como son.

 

Ni un solo pensamiento aparece en la mente, las personas caminan atrás y adelante, aún así, nos sentamos con el sentimiento de estar solos en un bosque, cada persona siendo solo un árbol en el bosque. Esta conciencia profunda solo puede experimentarse si tenemos un estado de mente asentado. Un principiante se seguirá a lo largo con lo que ve, con lo que escucha, y la mente se irá moviendo de aquí para allá. Así el significado del zazen se perderá. Ese es el lugar donde no nos podemos comprometer y hacerlo a medio cocer.

El Budismo del Buda solo se trata de despertar, no hay nada más que esta realización del yo verdadero. No un yo que hemos estado pensando, no un yo que creemos existe. Mas bien es este lugar donde nada es dejado atrás sobre lo que pudiéramos pensar. Nada de lo que es necesario aferrarse. Ese yo no es experimentado más, sino que solo queda un estado de mente abierto, enorme y amplio, eso es descubrir al yo verdadero.

 

El Buda dejó atrás su familia, dejó atrás su felicidad y su país solo para esta experiencia. Todo en lo que el Buda estaba involucrado es lo que dejó ir antes de que entrara a la Montaña Dantoku.

Bodhidharuma fue de la India a China a la avanzada edad de 120 solo para la misma experiencia. Cada persona necesita despertar a su yo verdadero, solo así se podrán liberar todas y todos en la sociedad. Ya se habían traído sutras a China y traducido al chino, sin embargo, el mismo Bodhidharuma fue a China para esta misma enseñanza. Esto no se puede escribir en sutras, sólo puede ser experimentado en cada persona.

 

Zazen se trata de tomar este paso y tirarlo todo, o de otro modo permanecerá siendo nuestra obstrucción de donde no podemos continuar hacia adelante. Las mentes de los humanos no son simples, podemos sentarnos, pero nuestra cabeza puede estar muy ocupada y la conciencia seguirá sin estar clara. Siempre, alguna vez en nuestra mente, podemos sentirlo cuando nos encontramos con otras u otros, en nuestro trabajo, en nuestros estudios.

Todo el dualismo, todo lo bueno y lo malo, agradable y desagradable, viejo y joven, todo necesita dejarse ir. Es por eso que Bodhidharuma dijo: Dejar ir todas las cosas en el exterior e interior, donde tu mente es una pared firme, entonces estas en el camino.

 

Desde el exterior lo que sea que nos proteja, lo cortamos. Todos los pensamientos y emociones internos, sin importar cuales sean, sin ser movidos por el viento, cortamos profundo hacia nuestra verdadera mente.  Como si fuéramos una pared alta, así es como debemos practicar zazen, Bodhidharuma nos enseña.


Teisho sobre la Canción de Zazen de Hakuin Zenji #3

Julio 18 2020, 10:28 pm – por Shodo Harada 

Hoy explicaré la practica de zazen. El texto Zazengi nos enseña que si nos queremos sentar, debemos eliminar todas las distracciones del exterior. Los humanos están involucrados en lo exterior, sin embargo, todas estas conexiones son las que debemos dejar ir. Hacemos muchas cosas durante todo el día, pero si nos tomamos el tiempo para sentarnos en zazen, debemos dejar de estar involucrados en otros asuntos. Sentarse es el propósito y cuando esto madura, incluso cuando trabajamos, debería de ser el mismo estado de mente al de sentarse en zazen.

En un principio esta esencia nos es fácil de entender, esto no es posible. Daitokokushi, una persona profundamente avanzada en el entrenamiento fue capaz de escribir este poema:

Sentado en meditación

Uno ve personas

Cruzando y re cruzando el puente

Justo como lo son.

Las personas pasando justo enfrene de él es como si estuviera sentado en la montaña profunda, como si hubieran varios árboles justo enfrente de él siendo reflejados. Para ser capaz de experimentar este estado de mente, se requiere de una experiencia profunda. Un principiante se seguirá de largo con lo que ve, con lo que escucha, con su mente ocupada y moviéndose de un lugar a otro, volviéndose aburrido y poco claro en mente. Esto pierde el significado del zazen, no podemos únicamente pretender y hacerlo a medio coser.

La enseñanza del Buda es únicamente sobre Kensho, sobre despertar al propio yo verdadero. Nosotros no existimos como un yo, mas bien Kensho es cuando dejamos ir todas las conexiones, no nos aferramos a ninguna cosa en nuestra mente, no dejamos polvo en el cielo y la tierra, no nos detenemos por nada, no hay nada más que despertar a esto.

 

El Buda dejó atrás su familia, su país, también su felicidad sólo para esta experiencia. El Buda dejó ir todas las conexiones y entró a las montañas. Bodhidharuma fue a China a la edad de 120 para que cada persona pueda experimentar su verdadera mente, así y sólo así, todas las personas en la sociedad pueden liberarse. Ese era su único propósito de venir a China, todos los sutras ya habían llegado a China, sin embargo, esta realidad de experiencia no puede hablarse en los sutras, únicamente cada persona puede experimentarlo.

El zazen requiere determinación de tirarlo todo, dejarlo ir todo, o de otro modo estaremos aplastados por la pesadez del ego. Nuestra mente no es tan simple, aun cuando sólo nos sentamos, surgen pensamientos, también surge confusión, ahí es donde nos atoramos y no podemos practicar realmente verdadero zazen.

 

Todas las conexiones, a nuestras familias, a nuestros países, a lo bueno y malo, agradable y desagradable, alegría y tristeza, ganancia y pérdida- esta diferencia entre las cosas debe dejarse ir. Es por ello que Bodhidaruma dijo, debemos sentarnos de un modo en el que nuestra mente se vuelva como una pared alta.

Todas estas distracciones del exterior están siendo cortadas, y seguimos mirando hacia dentro, donde todas las penas y pensamientos pueden surgir, no nos subimos a esas olas, no nos detenemos o movemos alrededor de ellas, simplemente nos sentamos como una pared firme, si entramos en este estado de mente, entonces por primera vez nos encontramos con nuestro verdadero ser.



Traducción Teisho de la Canción de Hakuin Zenji #4

- Por Shodo Harada Roshi. Agosto 3, 2020.

 

El zazen del Buda es loto completo. Se le llama Kekka fuza en japonés, tomando el pie derecho y colocándolo en el muslo izquierdo, luego tomando el pie izquierdo y colocándolo tan profundo como sea posible en el muslo derecho. Estoy diciendo esto desde mi propia experiencia, que es importante meter el pie profundamente. La mayoría de las personas sienten que esta demasiado apretado y colocan el pie ligeramente en el muslo. Si hacemos esto, torcemos nuestras rodillas y fácilmente las lastimamos. Ya que comenzarán a doler, finalmente ponemos nuestras piernas abajo nuevamente. Si continuamos de este modo, nunca seremos capaces de sentarnos por varias horas y nuestro zazen será más sobre pelear con el dolor en las piernas. Más y más nos volvemos incapaces de sentarnos correctamente, e incluso nuestra postura se vuelve peor y peor.

 

Cuando nos sentamos de esta manera, las plantas de nuestros pies miran hacia arriba en dirección a los cielos. Esto muestra que nuestra espalda baja esta metida correctamente, y nuestra postura es correcta. Puedes pensar que esto es difícil, sin embargo, para los jóvenes esto es fácil. Quizás esto no sea sencillo a medida que envejeces. Puedes sentarte en medio loto si el loto completo no es fácil para ti. Sin embargo, aunque te sientes en medio loto, es importante colocar el pie profundamente en el muslo, o de lo contrario, esta postura pierde su significado. Cuando te acostumbras a sentarte de este modo, te comprenderás a ti mismo. Si no metes tu pie profundamente, entonces por seguro sentirás dolor en tus rodillas. De esto tienes que estar consciente. Las rodillas no pueden estar torcidas, por lo que colocar el pie profundamente en el muslo en realidad es más natural para nuestro cuerpo.

 

Es bueno comprobarlo por uno mismo, si el dolor en tus piernas se detiene tan pronto como te levantas, no le harás daño a tus piernas y rodillas, pero si el dolor permanece, tu postura necesita ser mejorada.

 

Dogen Zenji fue a China e hizo sanzen bajo Tendo Nyojo Zenji. En ese entonces, le dijo a Dogen Zenji, si quieres verdaderamente experimentar el Despertar, coloca tu concentración en la palma de tu mano izquierda. Reúne la energía en la palma y seguro que todo tu ser se aclarará. No nos llenamos más de pensamientos extraños. Así es como Tendo Nyojo Zenji enseñó a Dogen Zenji desde su propia experiencia.

 

Así que ahora que nuestros pies y piernas están en posición, nuestras manos asentadas también, ahora necesitamos mirar a nuestra espalda baja. Nuestra espalda baja consta de 5 vertebras que nos permiten movernos libremente, sin embargo, ahí es donde se vuelve complicado. La espalda baja tiende a doblarse para atrás, es por ello que usamos un cojín durante zazen. Esto ayuda a nuestra espalda baja a mantenerse recta, sin embargo, esto no es suficiente. Son estas 5 vertebras bajas que soportan el resto de la espina y le permiten levantarse derecha. Por lo que debemos agregar algo de tensión como si estuviéramos empujando la espalda baja y al mismo tiempo comenzamos a sentir algo de presión en nuestro abdomen bajo, justo abajo del ombligo. Esto nos muestra que mientras nos sentamos, estamos entrando más y más a nuestro propio centro. El lugar donde sentimos energía es llamado el océano de energía, nuestro tanden. Esta es la energía universal reunida, todas las estrellas, todas las galaxias se mueven acorde con esta misma energía. Esta misma energía es la que protege nuestra salud. En japonés se le llama Genki, la energía de la fuente. Entonces respiramos y comemos, pero la energía universal es la base de nuestra salud. En cualquier momento en que nuestras piernas se duerman o experimentemos dolor en nuestro cuerpo, esto solo ocurre cuando el flujo de energía se obstruye. Ahí es donde esta la diferencia para un principiante. El zazen se trata de si tenemos control de nuestra propia energía o si la energía tiene control sobre nosotros.

 

Esta energía en nuestro tanden es capaz de influir en los músculos esqueléticos. Si no estamos centrados en nuestro tanden, fácilmente nos sentimos mareados, nos volvemos emocionales y nos abrumamos fácilmente, deprimidos y cansados. Este estado no puede ser tratado con medicamento, sino solamente por nosotros haciendo esfuerzos y  volviéndonos a centrar en nosotros mismos.

 

Cuando nos sentamos, ponemos presión visual en nuestra espalda baja y sentimos el tanden como nuestro centro. Este centro también es importante cuando practicamos artes marciales y arquería Kyudo.

 

En un monasterio Zen practicamos el cambio entre sentarse y moverse, tomando ese lugar inamovible de nuestro zazen a nuestro samu, dándole vida a este libre y despejado estado de mente en nuestras acciones, y de nuevo regresando a ese lugar en nuestro sentar, donde todos nos originamos. Es importante para una persona de entrenamiento el ver la bebida y alimentos como medicina que nos apoya en nuestro camino. Por lo tanto, la hora de la comida debe establecerse y cada día ser la misma, las cantidades tampoco deberían de diferir mucho cada vez.

 

Si seguimos estas orientaciones de los antiguos, nuestra mente puede asentarse más fácilmente y volverse tranquila. Samadhi puede ser experimentado más fácilmente. Es mejor no comer muy tarde para que nuestra sangre no se vuelva lenta y espesa. Así podemos entrar en samdhi más fácilmente durante el zazen de la tarde. Lo mismo es verdad con la cantidad de tiempo que dormimos, no puede ser mucha ni poca. En cualquiera de estas, es difícil seguir profundizando en la esencia. Un entorno tranquilo es  de apoyo, por ello los zendos y monasterios fueron construidos. En nuestra vida diaria, debemos encontrar un lugar similar donde podamos establecernos dentro. Incluso sentarse un poco cada día es importante.

Una buena postura y balance durante zazen es esencial, por ello un cojín apoyará nuestro cuerpo durante varias horas sentados. Lo mejor sería utilizar un cojín de materiales naturales, el cual este relleno de algodón o lana. Lo mismo con nuestra vestimenta para zazen, siendo de fibra natural, debería de ser cómoda pero no muy holgada y perezosa. 

 

Cuerpo y mente son uno mismo. Cuando nos movemos, nuestro cuerpo, nuestra mente se vuelven uno, completamente con vida. Cuando nos sentamos tranquilamente, no podemos permitir que cualquier ruido surja en nuestra mente. Durante zazen, mente y cuerpo se vuelven uno. Ya sea que nos movamos o sentemos, no se experimenta ninguna diferencia. Ese es el punto importante de zazen.

 

Cuando comemos, simplemente comemos, cuando nos sentamos simplemente nos sentamos. El estado de mente de estar en unidad.

A menudo se dice que el teatro Noh Japones se mueve zen. Zazen avanza como Noh.

El cuerpo esta en acción, aunque la mente no esta en el más mínimo movimiento. 

Los mismo es verdad de la arquería Japonesa de Kyudo. Sin tratar de alcanzar el objetivo, pero si nuestra postura es correcta, entonces el blanco vendrá hacia nosotros. Por lo tanto, aprendemos la postura correcta en la práctica de zazen. Mientras en movimiento tratamos de buscar que se encuentre inamovible. Cuando hacemos zazen, estamos tranquilos dentro de nuestro cuerpo, no nos movemos, sin embargo, no podemos atraparnos en la idea de no moverse durante zazen o de lo contrario es zazen muerto. El zazen muerto no tiene propósito para nuestra vida diaria. Si nos sentamos en zazen con los ojos cerrado y sólo miramos dentro, es como si estuviéramos pegados a nuestro ego, y para el trabajo actual en sociedad, esto no ayuda en lo más mínimo. Necesitamos abrir nuestros ojos y estar con lo que aparece frente a ellos. De otro modo, parecería que nos hemos vuelto tranquilos en mente porque nos sentamos tranquilamente, sin embargo, no podemos mantener este estado de mente cuando abrimos nuestros ojos

 

Es por ello que estas palabras son tan importantes: Mente y cuerpo se vuelven uno. Cuando nos sentamos, cuando trabajamos, en nuestra vida diaria. Cuando el cuerpo se mueve, la mente se mueve junto con el cuerpo. Cuando nos sentamos, nuestra mente se mueve junto con el cuerpo, el cual esta inamovible, por lo que la mente se vuelve inamovible. No hay diferencia entre movimiento y estar quieto. Eso es lo que necesitamos ser capaces de experimentar para que sea zazen verdadero.

 

Takuan Zenji practicó Kendo (camino de la espada) desde muy temprana edad, y cuando se convirtió en un monje zen experimentó espléndido satori, y completó el camino. Era  maestro del maestro de espada Shogun Yagyu Tajima no Kami. La conexión entre los dos era profunda, las conversaciones entre ellos están escritas en el libro: La mente sin restricciones. En este libro las personas confunden las palabras “Mente inamovible” como si fuera un estado de mente donde no se mueve. Ese es un gran error. Yagyu Tajima o Kami era un luchador, encarando la vida y muerte en cada momento, si fuera inamovible como una roca o un árbol, entonces el oponente simplemente lo golpearía. Eso ni siquiera es una pelea verdadera. El estar inamovible en mente no quiere decir no moverse, sino que nuestra mente no se quede atrapada en nada, no se detenga en ningún lugar.  Tomando al otro completamente en nuestra conciencia, la punta de la espada esta dentro de nosotros, nuestra propia existencia, ganar y perder también, vivir y morir – todo esta dentro de nuestra mente, aunque ninguno de esto nos atrapa. Por lo tanto, si vemos el más mínimo espacio en el otro, podemos cortarlo directamente. Podemos tomar cuidadosamente el movimiento de cada persona y actuar acordemente. Así es como el zen trabaja. Debido a que no nos aferramos a ningún aspecto en particular, lentamente nuestra mente se purifica. Más y más, donde quiera que estemos en movimiento o donde quiera que estemos quietos – no hay una diferencia que sea experimentada.

 

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